martes, 22 de julio de 2014

Cinco cosas que ellos no te dicen sobre la Economía


Según Ha-Joon Chang –lo recuerdo como un referente para algunos economistas y aspirantes a economista en mi época de licenciatura– hay cinco cosas que ellos no te dicen sobre la Economía:

1. 95% de la Economía es sentido común
2. La Economía no es una ciencia
3. La Economía es política
4. Nunca confíes en un economista
5. La Economía es muy importante para ser dejada a los expertos

En este link se desarrolla cada punto (en inglés).

Estoy de acuerdo con el punto 4 si significa que un experto en particular puede tener incentivos para hacer recomendaciones sesgadas. También con el 5 si la idea es que tener ciudadanos más informados y educados aumenta las probabilidades de tomar mejores decisiones públicas. Por “mejores” decisiones entiendo aquéllas basadas en evidencias, menos enfocadas en preferencias, etc.

Estoy en desacuerdo, o más en desacuerdo que de acuerdo, con el punto 1. Coincido en que hay análisis económico muy intuitivo y relativamente asequible, pero 95% es arbitrario. Como escribí arriba, es positivo tener ciudadanos más informados y desconfiar de los autodenominados expertos, pero también es cierto que es costoso debatir con individuos sin un mínimo de conocimiento. Me parece que con otra redacción podría funcionar como invitación a informarse.

¿Estoy mal si estoy en desacuerdo con el punto 2 y de acuerdo con el 3? Por un lado, pienso que la incorporación del método científico al estudio de la economía ha permitido acumular conocimiento relevante. Por el otro, no me opongo a aproximaciones “filosóficas” o “narrativas” que pueden tener alguna carga política o moral, pues son formas de analizar la economía y concebir ideas potencialmente relevantes. Además, es cierto que las preferencias, pasiones e intereses pueden interferir en la forma en que los economistas hacen su trabajo, pero la Economía no es la única disciplina en la que el conocimiento objetivo se ha visto amenazado. Y bueno, en lo personal puedo vivir con imperfecciones en la ciencia y en la política ya sea que estén separadas, juntas o revueltas.

viernes, 30 de mayo de 2014

Misceláneo XXXVI

Goobing Detroit. Fotos de Google Earth que documentan el asombroso declive de Detroit.

The Piketty Wars Continue. Reflexiones sobre el debate de los datos de Thomas Piketty.


Vaccine Opponents Can Be Immune to Education. Los programas de información son inefectivos en padres que previamente tienen dudas o están en contra de las vacunas.

t=1. Ganas elecciones
t=2. Subes impuestos
t=3. Pierdes elecciones (y gana un partido político extremista)
t=4. Bajas impuestos

domingo, 18 de mayo de 2014

Reseña I: “La gran búsqueda” de Sylvia Nasar


Mi primera impresión al leer La gran búsqueda. La historia de los genioseconómicos que cambiaron el mundo de Sylvia Nasar –autora de Una mente brillante, la biografía de John Nash- fue que estaba ante un texto similar a otras obras de divulgación como el clásico Cazadores de microbios de Paul de Kruif o los libros sobre la historiade México de Enrique Krauze. Es decir, al estilo de dichos autores en sus ámbitos, Nasar hace una crónica del pensamiento económico a través de las biografías de las personas que lo construyeron y transformaron, sin dudar en establecer vínculos entre sus vidas privadas y sus proyectos intelectuales.

Para enganchar a un público amplio, la estrategia de trazar gestas militares o científicas a partir de retratos biográficos parece efectiva: como los biólogos de de Kruif o los próceres de Krauze, los economistas retratados por Nasar no son distantes nombres en libros de textos o estatuas de bronce, sino seres humanos –eso sí, excepcionales– empeñados en la gran búsqueda de ideas útiles que impulsen a la Humanidad a la libertad y la prosperidad.

Marx, Engels, Webb, Marshall, Fischer, Keynes, Robinson, Schumpeter, Hayek, Samuelson, Friedman, Sen y otros aparecen con mayor o menor prominencia en el texto. La autora hace un recorrido a través de los encuentros y desencuentros entre escuelas de pensamiento económico y, necesariamente, entre liberalismo y socialismo, para llegar a la conclusión de que el mejor arreglo es uno que incluya libre mercado, Estado de Bienestar y políticas macroeconómicas keynesianas. La premisa/apuesta/conclusión de Nasar es segura y útil. Es segura porque, efectivamente, la mayoría de economistas coincidiría en una combinación de lo anterior. Es útil porque permite delimitar el alcance del libro y construir una línea argumental. Si bien esta decisión útil tiene sus claras ventajas, considero necesario hacer algunas anotaciones.

En primer lugar, Nasar tiende a sobreestimar contribuciones para fortalecer su narrativa. Por ejemplo, puesto que la autora sugiere que el Estado de Bienestar es uno de los grandes legados de los economistas a la Humanidad, el guion requiere de una personalidad que lo haya desarrollado teóricamente y promovido. La figura elegida es Beatrice Webb. Esta elección es problemática si se toma en cuenta que la señora Webb difícilmente ha sido una figura influyente en la disciplina ya que no generó un cuerpo de ideas que haya cohesionado o integrado a un grupo aunque sea minoritario de economistas en una escuela de pensamiento, como sí lo hicieron Joan Robinson o Friedrich Hayek. Además, se afirma que los trabajos de Webb y colaboradores, especialmente el Minority Report publicado en 1909, contribuyeron decididamente en el establecimiento del Estado de Bienestar en Reino Unido y el resto de Europa. Se puede argumentar que lo anterior es un anacronismo, puesto que el inicio del Estado de Bienestar europeo se puede datar a finales del Siglo XIX en la Alemania gobernada por Otto von Bismarck, mientras que en el Reino Unido las reformas en este sentido se debieron al Reporte Beveridge de 1942. En todo caso, la autora debió reconocer que su objetivo era rehabilitar o recuperar la figura de Beatrice Webb.

En segundo lugar, Nasar tiende a subestimar disensos. Milton Friedman tiene asignado un papel secundario o de reparto en la historia, lo que podría justificarse en la necesidad de acotar el volumen del texto. Finalmente, la autora ya relató el enfrentamiento intelectual entre Keynes y Hayek. Sin embargo, el problema es que parece que el retrato incompleto de Friedman está más al servicio de una narrativa del consenso que de señalar con claridad la evolución de las ideas del personaje a lo largo de su vida. Es cierto que una etapa de la carrera de Friedman fue muy influenciada por Keynes, pero pareciera que a la autora le resulta incómodo profundizar en las ideas posteriores de Friedman más críticas sobre el uso de la política fiscal para manejar la demanda agregada y, en general, la efectividad de las acciones gubernamentales.

En conclusión, Sylvia Nasar ha escrito un libro de relativa fácil lectura para los no economistas cuyas referencias literarias, históricas y biográficas lo amenizan. En lo personal, le agradezco el optimismo que muestra con el futuro de la Economía y la capacidad de los economistas para contribuir al progreso humano, pero me queda la sensación de que el tono decididamente militantes que adoptó le llevó a olvidar que en la ciencia no hay victorias completas. Creo que eso es algo que los economistas deberíamos tener siempre presente.

sábado, 10 de mayo de 2014

Sobre la influencia de Gary Becker en la Sociología


En los numerosos obituarios y notas periodísticas que dan cuenta del fallecimiento de Gary Becker (1930-2014), premio Nobel de Economía 1992, se enfatiza su incuestionable importancia para extender la aplicación del análisis económico a temas que –al inicio de su carrera– tradicionalmente no analizaban los economistas, como familia, decisiones reproductivas, discriminación racial, criminalidad, adicciones, etc. Además, se sugiere que Becker también influyó en otras ciencias sociales como sociología, demografía, criminología y derecho.

¿Será cierto? ¿No se trata de la visión sesgada de algunos economistas? Sin duda el trabajo de Becker ha inspirado a numerosos economistas para que investiguen  nuevos temas, pero no me parece obvia su influencia para que especialistas de otras disciplinas –por ejemplo, sociólogos– decidieran investigar sus temas tradicionales utilizando como base  la microeconomía neoclásica. En otras palabras: es cierto que los economistas continuarán citando a Becker, ¿pero harán lo mismo lo sociólogos?

En el paper The Impact of Economics on Contemporary Sociology (JEP, 1994) (.pdf) los sociólogos James N. Baron y Michael T. Hannan evalúan la influencia del análisis económico y sus diversos exponentes en las investigaciones sociológicas publicadas en inglés y, al parecer, exclusivamente en los Estados Unidos. Los autores encuentran que de 1970 a 1980 el número de citas de sociólogos a economistas se incrementó, mientras que de 1980 a 1992 se mantuvo prácticamente constante. De acuerdo al conteo de citas, en 1980 Becker fue el segundo economista más citado en los dos journals más importantes de Sociología, después de David Gordon y antes que Jacob Mincer, lo que fue producto de un mayor interés de los sociólogos por la teoría económica del capital humano, pero con énfasis en críticas neo-marxistas e institucionalistas. Para 1990-1992 Becker fue el economista más citado por arriba de Oliver Williamson y James Heckman con un aparente desplazamiento de autores neo-marxistas.

En 1994 Baron y Hannan señalaron que, a diferencia de los politólogos, los sociólogos no prestaban significativamente atención a la Economía y, cuando lo hacían, fue debido a que los economistas estaban trabajando en “problemas sustantivos de interés central para la Sociología”. Relativo a la teoría del capital humano, que probablemente ya influía más que cualquier otra rama de la Economía, los autores afirman que si bien los sociólogos ya habían adoptado el lenguaje del capital humano ignoraban la estructura e implicaciones de la teoría. Textualmente afirman: Much of Becker’s theoretical insight was lost in translation.

Y 20 años después las cosas quizá no han cambiado mucho. A principios de 2014, el sociólogo Philip N. Cohen notó que los dos trabajos de economistas más citados por los sociólogos son de Heckman y Becker. Pero Cohen no está muy impresionado y hace ver que las citas a A Treatise on the Family de Becker solo tienen lugar en las revisiones de la literatura: “In the 10 most recent citations to Treatise in top-three sociology journals, the book is always mentioned only once”. Cohen presenta una gráfica:
 

Se puede afirmar que Becker y otros economistas son conocidos entre los sociólogos angloparlantes, pero no hay evidencia de una influencia que sugiera algo cercano al imperialismo económico en la Sociología. En todo caso, sin muchas pruebas, me atrevería a pensar en un escenario en el cual citar economistas tienen sentido: sociólogos tratan de resistir la influencia sobre su disciplina contrastando la visión “economicista” con otras en las cuales se tomen en cuenta los “contextos sociales e históricos”. ¿Los economistas no haríamos algo parecido?

Una última pregunta: ¿existe alguna influencia, aunque sea menor o superficial, de Becker en la Sociología mexicana o latinoamericana?

domingo, 6 de abril de 2014

domingo, 30 de marzo de 2014

Ed Glaeser sobre Jane Jacobs y la renovación urbana


Edward Glaeser, autor del excelente libro El triunfo de las ciudades, es un gran admirador de Jane Jacobs, legendaria periodista, urbanista y activista. A pesar de la afinidad que siente, Glaeser no deja de señalar como un error la predilección que tenía Jacobs por la conservación de construcciones antiguas de poca altura en las zonas urbanas. 

Glaeser afirma que la posición de Jacobs se basaba en la combinación de sus propias preferencias por barrios similares a los que vivió y en un mal entendimiento de la teoría económica. En palabras de Glasear:
A Jane Jacobs le gustaba proteger los edificios antiguos como consecuencia de un razonamiento económico erróneo. Creía que si se conservaban los edificios más antiguos y de menor altura, eso haría que de algún modo los precios siguieran siendo asequibles para los empresarios de la construcción. Ahora bien, la oferta y la demanda no funcionan de esa manera. Conservar un edificio antiguo de una sola planta en lugar de reemplazarlo por otro de cuarenta plantas no lo convertirá en asequible. Aumentar la oferta inmobiliaria (o de cualquier otra cosa) casi siempre hace bajar los precios, mientras que restringirla hará que se mantangan altos.
Las ciudad, la propia, entraña sentimientos basados en los recuerdos y la identidad, pero de vez en cuando sería aconsejable tener presente que los gustos personales - necesariamente excluyentes - no son una buena guía para las políticas públicas. Me gusta pensar, parafraseando a Borges, que lo que estamos haciendo ahora por renovar nuestras ciudades será lo que nos dará identidad más adelante. 


martes, 18 de febrero de 2014

Misceláneo XXXIV: Académicos y debate público

Professors, We Need You! Crítica a la casi inexistente participación de los académicos en el debate público.

Dear Nicholas Kristof: We are right here! Una respuesta (defensa) desde el lado de la ciencia política.

The Trouble With Being Abstruse. Breve reflexión de Paul Krugman sobre el papel de los economistas en el debate público.

Economists and our responsabilities to society. Otra reflexión sobre el papel de los economistas (académicos) en el debate público.

Profesores, intelectuales y lenguaje. Reflexión de Jesus Silva Herzog sobre el papel de los académicos en el debate público.

domingo, 19 de enero de 2014

Economistas en la academia y el sector público

Rachel Glennerster, coautora de Running Randomized Evaluations (aquí la página web), reflexiona sobre las diferencias dehabilidades y características que tienen que tener los economistas que trabajan en el gobierno (específicamente proponiendo políticas) y de la academia (lamentablemente no tiene impresiones del sector privado y financiero). En el siguiente cuadro se resumen sus ideas:


Glennerster, que pasó del sector público a la academia, considera que ambos ámbitos son igualmente estimulantes intelectualmente, pero para alcanzar el éxito se deben tomar en cuenta ciertos rasgos de la personalidad. Por ejemplo, la academia es una actividad solitaria, requiere más paciencia, especializarse y orientarse al perfeccionismo. Por su parte, en el gobierno se requiere trabajar en equipo, buscar resultados rápidos, tener conocimientos diversificados y enfocarse a hacer el trabajo con los recursos disponibles.

Aunque su objetivo es orientar a estudiantes de doctorado, creo que las impresiones de la autora también son muy útiles para estudiantes o economistas recién egresados y están pensando en su propia trayectoria. Muchas veces se inician estudios de maestría o doctorado con expectativas equivocadas de lo que se requiere para obtener resultados académicos satisfactorios y la carrera profesional que sigue, lo que puede generar frustración dados los costos que se deben asumir en tiempo, esfuerzo y - en ocasiones - dinero.

sábado, 4 de enero de 2014

martes, 31 de diciembre de 2013

Películas favoritas de 2013


Mi top-10 de películas de 2013 es:

1. Amour (Francia-Alemania-Austria, 2012), de Michael Haneke.
2. Buscando a Sugar Man (Suecia-GB-EU, 2012), de Malik Bendjelloul.
3. Gravedad (EU, 2013), de Alfonso Cuarón.
4. En la casa (Francia, 2012), de Francois Ozon.
5. Capitán Phillips (EU, 2013), de Paul Greengrass.
6. Oblivion (EU, 2013), de Joseph Kosinski.
7. Jazmín azul (EU, 2013), de Woody Allen.
8. Django sin cadenas (EU, 2012), de Quentin Tarantino.
9. Lazos perversos (EU-GB, 2013), de Park Chan-wook.
10. Zero Dark Thirty (EU, 2012), de Kathryn Bigelow.

Nota: Vale la pena hacer una aclaración sobre mi definición de "película de 2013": son aquellas que se estrenaron comercialmente en México durante 2013 o que tuve la oportunidad de ver en salas de cines en alguna muestra o foro. Ello implica que una película pudo haber sido terminada hace dos o mas años (que no fue el caso en mi lista de 2013 y años previos). Pero para algunos la característica más notoria y molesta es que aparecen juntos filmes que compitieron en festivales o entrega de premios (como los Óscares) del año pasado o que lo harán en 2014.

Otros dirán que me faltaron películas que cumplen con mi criterio. Es cierto y seguramente se debe a que no las pude ver. Se hace lo que se puede.

***

Mi lista de 2012:

1. Una separación (Irán, 2011), Asghar Farhadi.
2. No (Chile-Francia-EU, 2012), de Pablo Larraín.
3. Argo (EU, 2012), de Ben Affleck.
4. El artista, (Francia, 2012), de Michel Hazanavicius.
5. ¿Sabes quién viene? (Francia-Alemania-España-Polonia, 2011), de Roman Polanski.
6. Ted (EU, 2012), Seth MacFarlane.
7. Valiente (EU, 2012), de Mark Andrews y Brenda Chapman.
8. Drive (EU, 2011), Nicolas Winding Refn.
9. J. Edgar (EU, 2012), de Clint Eastwood.
10. Frankenweenie (EU, 2012), de Tim Burton.

Y mi top-15 de 2011:

1. Copia fiel (Francia-Irán, 2010), de Abbas Kiarostami.
2. Temple de acero (EU, 2010), de los hermanos Coen.
3. De hombres y dioses (Francia, 2010), de Xavier Beavois.
4. El caballo de Turín (Hungría, 2011), de Béla Tarr y Ágnes Hranitzky.
5. Rango (EU, 2011) de Gore Verbinski.
6. Una familia muy normal (Italia, 2010), de Ferza Özpetek.
7. Hahaha (Corea del Sur, 2010), de Hong Sang-soo.
8. El planeta de los simios: (R)evolución (EU, 2011), de Rupert Wyatt.
9. Ocho minutos antes de morir (EU, 2011), de Duncan Jones.
10. El juego de la fortuna (EU, 2011), de Bennett Miller.
11. La mirada invisible (Argentina-España-Francia, 2010), de Diego Lerman.
12. Post Mortem (Chile, 2010), de Pablo Larraín.
13. Le Havre (Finlandia-Francia-Alemania, 2011), de Aki Kaurismäki.
14. El árbol de la vida (EU, 2011), de Terrence Malick.
15. Medianoche en Parí­s (EU-España,2011), de Woody Allen.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Cita XIV: Albert O. Hirschman sobre la lealtad


Albert O. Hirschman (1915-2012), en Salida, voz y lealtad (1970) escribió:
Así como resultaría imposible ser bueno en un mundo sin pecado, carece de sentido hablar de lealtad a una empresa, partido u organismo poseedor de un monopolio indestructible. La lealtad pospone la salida, pero su existencia misma se basa en la posibilidad de tal salida.
Para las situaciones en las que las personas están en desacuerdo con la calidad de los bienes o servicios o en ciertas políticas, Hirschman analizó y, hasta cierto punto, trató de conciliar la opción de salida - estudiada por los economistas para el mercado competitivo o para votar con los pies como en el modelo de Tiebout - con la opción de la voz o la protesta - explorada por los polítólogos.

Si es claro que la salida es la solución típica de mercado - un consumidor puede moverse sin remordimiento de una empresa a otra para mantener su bienestar -, en el caso de instituciones políticas o sociales - como el Estado, la tribu o la familia - la misma estrategia no es necesariamente factible en el corto plazo, pues implica traicionar o ser desleal con algo que nos interesa emocionalmente.

Pero la combinación de ambas opciones tampoco es obvia. Hirschman pensó que una posibilidad para la que la voz funcione eficientemente y mejore lo que nos interesa es que la amenaza de salida sea creíble. Pero si la salida es demasiado sencilla, paradójicamente perdería fuerza. Ahí, en la capacidad para posponer la salida, fortalecer la voz e impedir que los organizaciones que nos interesan declinen o desaparezcan, es donde la lealtad tiene importancia para Hirschman.

Valdría la pena pensar en la combinación de salida y voz en situaciones en las que la lealtad llega a ser contraproducente, por ejemplo, al dar origen a tabúes o alargar la existencia de organizaciones en extremo ineficientes o innecesarias. ¿Y si los leales se transforman en villanos?

sábado, 14 de diciembre de 2013

Misceláneo XXXI

‘Every little helps’ is a dangerous mantra for climate change.

Legislar de prisa. Javier Aparicio sobre legislar al vapor.

La conspiración. Fernando Escalante sobre suspicacia, o un poco más, en la discusión pública en México.

La conspiración. Jesús Silva-Herzog Márquez sobre el sentimiento antidemocráctico en México.

Desencanto democrático. Javier Aparicio sobre el sentimiento antidemocráctico en México.

Maduro ya arrestó a más de 100 empresarios en su campaña de control de precios.