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jueves, 16 de diciembre de 2021

Sobre el pluralismo en la Economía y otras ciencias sociales

En el (ya viejo) post “¿Y las escuelas de pensamiento económico?” (aquí) mostré que economistas de Italia y Portugal evitaban adherirse a alguna escuela de pensamiento. En ese entonces, conjeturé que la mayoría de la profesión considera que se limita a aplicar el método económico, por lo que sus integrantes no se reconocen parte de una escuela de pensamiento particular, como la denominada “economía neoclásica”. Escribí: “Así, las escuelas de pensamiento tienden a verse más como historia que como una característica actual de la profesión”.

No obstante, otros grupos dentro la disciplina también se quejan de que la hegemonía de la escuela neoclásica, de alguna manera, ha impedido el avance científico. En una carta abierta (aquí) publicada en 2014, la International Student Initiative for Pluralist Economics (ISIPE) señaló que la enseñanza de la economía se encontraba en crisis y abogó por un mayor pluralismo de las teorías y métodos que son enseñados a los estudiantes a fin de entender las implicaciones de las decisiones económicas. Esto debería llevar, por ejemplo, a reformar planes de estudios para que los estudiantes conozcan contribuciones de autores de las escuelas marxista, estructuralista, austriaca, entre otras.

Asumiendo que el diagnóstico de falta de pluralismo sea correcto, la queja de la ISIPE de una disciplina económica en crisis o en “empobrecimiento progresivo” me remite a un pasado mejor: antes, la ciencia económica avanzó gracias a que tuvo un mayor pluralismo científico; en cambio, su estancamiento actual se debe a que ha sido monopolizada por la escuela neoclásica. Suena razonable ya que es difícil oponerse en abstracto a tener una disciplina más diversa, pero vale la pena conocer los argumentos de académicos que han discutido el pluralismo en otras ciencias sociales.

En Paradigmas en ciencia política (1998), Mario Héctor Resnik utiliza el concepto de paradigma científico de Thomas Kuhn para probar su hipótesis inicial de que no existe un paradigma (compartido) de ciencia política. Resnik encontró, en realidad, que la ciencia política adolece de una pluralidad de paradigmas (o escuelas), hasta el punto de que difícilmente puede afirmarse que existe una disciplina unificada. Así, para Resnik, “en el campo específico de la ciencia política el modo de presentación del material por parte de los autores suscita la presunción de que casi podría hablarse de un paradigma por autor…” (p. 47). La consecuencia negativa de “la ausencia de un paradigma dominante (o de la multiplicidad de paradigmas, según se prefiera)” es que la ciencia política ha avanzado muy poco en lograr un lenguaje común o en crear un criterio para discriminar entre enunciados científicos y pseudocientíficos. Para Resnick, esta situación es parecida a lo que ocurre en otras ciencias sociales, con una excepción (p. 49):

La ciencia económica ha alcanzado un alto grado de desarrollo. Pero ese elevado nivel fue obtenido al cabo de un largo proceso en el que jugó un papel decisivo el esclarecimiento y la definición de conceptos básicos. Con el añadido de que el desarrollo de la ciencia económica también contó con que la mayoría significativa de sus cultores compartió esas formulaciones conceptuales.

Finalmente, Resnick propone superar las diferencias de enfoque en la ciencia política recurriendo a una metodología específica definida por la Teoría General de Sistemas.

En la disciplina de la administración pública también se han observado diferencias de enfoques que podrían superarse mediante la adopción de una metodología común. Omar Guerrero, en el artículo “La metodología en administración pública” aparecido en la Revista del Seminario (primera época, año 1, núm. 1, junio de 2011) (aquí), afirma que la fragmentación de esta disciplina en escuelas de pensamiento impidió la comunicación entre especialistas (p. 99):

Fue por medio de la metodología que la administración pública pudo superar una de sus grandes limitaciones epistemológicas del siglo XX, es decir, su fragmentación en “escuelas de pensamiento”. Estas […] más que puentes tendidos para estimular la comunicación en pro de la unificación de la disciplina, hicieron de su campo una especie de “poliarquía” en la cual cada escuela elevó su indómita bandera de autoridad académica. La metodología fue el principio del fin del dominio de las “escuelas de pensamiento” en la administración pública, desentrañando la estructura de su formación teórica y poniendo al descubierto sus errores de base.

Así, hay economistas que se quejan de falta de pluralismo científico, pero también politólogos y administradores públicos que advierten que la fragmentación en escuelas de pensamiento obstaculiza el avance de las ciencias sociales. 

En términos del pensamiento de Kuhn, un paradigma dominante (por ejemplo, la escuela neoclásica) cumple la función de desarrollar conceptos básicos y métodos compartidos que permiten a una comunidad científica comunicarse, ponerse de acuerdo y, en consecuencia, aumentar el conocimiento científico. El simple llamado al pluralismo sin tener una manera efectiva de acumular conocimiento implicaría un escaso desarrollo científico. 

viernes, 17 de julio de 2020

El estudio de la Economía Política en el siglo XIX en México

En medio de la pandemia del Covid-19 recopilé algunos datos (incompletos) sobre el estudio de la “Economía Política” en el S. XIX en México:

1. En 1814, un traductor desconocido traduce y publica en México el Tratado de Economía Política de Jean-Baptiste Say, publicado originalmente en Francia en 1803.

2. En 1821, Vicente Rocaforte escribió un par de panfletos sobre el comercio. Afirmó: “El comercio es el compañero inseparable de la libertad y de la riqueza nacional”.

3. En 1822, Simón Tadeo Ortiz de Ayala publicó Resumen de estadísticas del Imperio Mexicano, un diagnóstico de problemas socioeconómicos con influencia fisiócrata. En 1833 este autor publicó México considerado como nación independiente.

4. En 1823, José María Luis Mora propuso la Cátedra de Economía Política y Derecho Constitucional, que inició en 1825. Mora probablemente fue el primer profesor que enseñó Economía Política regularmente en México, aunque Manuel Ortiz de la Torre también enseñaba por ese entonces. La clase de Mora estaba basada en el Tratado de Economía Política de Say.

José María Luis Mora 

5. En 1824, José María Jáuregui fundó y presidió la Academia de Economía Política.

6. En 1831, Lorenzo de Zavala apareció como suscriptor de la segunda edición del Curso de economía política, del español Álvaro Flórez Estrada.

Lorenzo de Zavala

7. Entre 1833 y 1846, Esteban de Antuñano publicó al menos 20 panfletos en los que proponía proteger la industria textil.

8. En 1848, Mariano Otero publicó Consideraciones sobre la situación política y social de la República Mexicana, en el año 1847, proponiendo que la protección debe ser para la minería, no para la industria textil.

9. En 1849, Luis de la Rosa publicó Impresiones de un viaje de México a Washington en octubre y noviembre de 1848, en donde compara niveles de desarrollo entre México y Estados Unidos. En 1853, este autor publicó Sobre la administración pública de México y medios para mejorarla, señalando que la economía puede orientar las acciones de gobierno.

Luis de la Rosa

10. En 1853, Miguel Lerdo de Tejada publicó Comercio exterior de México desde la Conquista hasta hoy. Este autor fue partidario de un proteccionismo moderado.

11. En 1871, el presidente Benito Juárez crea la Cátedra de Economía Política en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Guillermo Prieto, su primer titular, publicó Lecciones elementales de economía política, basado en las clases. ¿Primer libro de texto de economía en el país? En 1888, Prieto publica Breves nociones de economía política.

Guillermo Prieto

12. En 1877, José Y. Limantour compra a Justo Sierra el periódico “El Foro”, ampliando su visión para publicar textos de ciencias sociales, además de jurídicos.

13. En 1886 aparece la primera publicación periódica de temas económicos: “El Economista Mexicano”.

14. En 1891 y 1892 se organizaron las Conferencias de Economistas. Benito Gómez Farías fue el presidente de la conferencia de 1891 y, como ministro de Hacienda y Crédito Público, organizó la de 1892 .

Benito Gómez Farías

15. En 1892, Genaro Garcia publicó Nociones de economía política, teniendo varias ediciones posteriores.

16. En 1898, Dolores Correa Zapata publicó Moral, instrucción cívica y nociones de economía política para la escuela mexicana. Correa Zapata fue profesora de economía doméstica y deberes de la mujer en la Escuela Normal de Profesoras. ¿Primera autora mexicana de un libro con temas económicos?

Dolores Correa Zapata

sábado, 25 de marzo de 2017

¿Y las escuelas de pensamiento económico?

En la siguiente gráfica se presentan las afiliaciones de economistas italianos y portugueses en escuelas económicas.


Distribución % de economistas por escuelas de pensamiento económico
Italia (2007) y Portugal (2015) 
                             Fuente: Benedictis y Di Maggio (2014) y Mendes de Souza (2015).

Hay una diferencia importante en los años de recopilación de la información, pero la similitud de la clasificación sirve para realizar un ejercicio.

Primero, en ambos países hay un porcentaje importante de economistas que no se identifican con ninguna escuela de pensamiento, ya sea que así lo indicaron o que señalaron que su aproximación metodológica es "ecléctica". Ser ecléctico no fue definido en ninguna de las dos referencias.(1) Si se suman ambas categorías, en Italia ascienden a 45.1% y en Portugal a 43.4%.

Segundo, también en ambos países la escuela de pensamiento más nombrada fue la neoclásica. Si se quiere identificar a los economistas que se considerarían ortodoxos o de la corriente principal (mainstream) (2), un elección natural es agregar a aquéllos que se definieron como neokeynesianos. Así, a la síntesis neoclásica/neokeynesiana se adhiere el 26,2% en Italia y el 19,2% en Portugal. Estas cifras son todavía bastante inferiores a las correspondientes para economistas sin escuela de pensamiento en dichos países.

Tercero, quizá el mainstream no se limita a la síntesis neoclásica/neokeynesiana. Es decir, algunos economistas nominalmente ortodoxos han incorporado en sus visiones aspectos y argumentaciones sobre sesgos cognitivos o el funcionamiento de las instituciones. Así, candidatos a ser agregados a la corriente neoclásica/neokeynesiana son los economistas conductuales (behaviorists) y (neo)institucionalistas. Ideas relacionadas las he mencionado antes aquí y acá. Este mainstream "ampliado" ascendería a 34% en Italia y a 37.5% en Portugal, lo que se aproxima pero no alcanza al grupo sin adhesión.

Esta definición de mainstream "ampliado" puede tener problemas. Creo que para algunos bevaviorists y, especialmente, (neo)institucionalistas una clasificación de este tipo es incorrecta, pues argumentarían que su trabajo reta más que complementa o se integra al pensamiento neoclásico. Pero, ¿y si estamos viviendo un periodo de pluralidad dentro de la ortodoxia?

Suponiendo que esta propuesta es adecuada, los economistas quedan clasificados así:

Escuela
Italia (2007)
Portugal (2014)
Sin escuela/"ecléctico"
45.1%
43.4%
Mainstream "ampliado"
34%
37.5%
Resto
20.9%
19.1%

Cuarto y último, clasificarse o adherirse a escuelas de pensamiento o tradiciones es más propio de otras disciplinas (sociología, psicología) que entre los economistas. Por ejemplo, los economistas neoclásicos, principalmente en microeconomía, no tienden a verse como integrantes de una escuela específica, sino que simplemente aplican el método económico. En macroeconomía hay más diferencias entre el neokeynesianismo y la teoría de los ciclos económicos, pero mi impresión es que en general se acepta que la discusión es a partir de un marco común. Así, las escuelas de pensamiento tienden a verse más como historia que como una característica actual de la profesión.


En este sentido, ¿hay un número importante de economistas que se considera sin escuela o "eclécticos" cuyo trabajo se asemeja o sigue las pautas de los economistas del mainstream?

Supongo que lo anterior tiene implicaciones cuando nos referimos a escuelas de pensamiento más identitarias y orientadas a autores paradigmáticos como el marxismo (Marx, Engels), los postkeynesianos (el "verdadero" Keynes, Kalecki, Minsky) y la escuela austriaca (Mises, Hayek). 

Referencias:

Benedictis y Di Maggio (2014), Schools of Thought and Economists’ Opinions on Economic Policy, Eastern Economic Journal.

Mendes de Souza (2015), Mainstream and Heterodox Economists: an Overview of Schools Of Thought and their Policy Implications in the Portuguese Academia, Universidad de Porto.


lunes, 24 de octubre de 2016

Mujeres economistas y su influencia II

Continuación de un post previo.

6. Anne Krueger (1934)

Un paper que disfruté leer fue The Political Economy of the Rent Seeking Society (pdf) (1979). En este trabajo Anne Krueger acuñó el término rent-seeking o búsqueda de rentas, aunque Gordon Tullock (1922-2014) ya había introducido la idea en un trabajo previo de 1967. Básicamente, la búsqueda de rentas ocurre cuando se establecen restricciones al mercado y algunos grupos ven la oportunidad de beneficiarse de ellas.

En el referido paper, Krueger elabora un modelo en el que primero se asume que hay libre comercio, posteriormente se establecen restricciones (en la forma de cuotas o licencias de importación) y finalmente hay un comportamiento de búsqueda de rentas en el cual se compite por las licencias de importación. Su conclusión es que la búsqueda de rentas, entendida por la competencia por beneficios creados por restricciones al mercado, genera pérdidas de bienestar. Krueger también señaló que el impacto de este tipo de comportamiento era superior en los países en vías de desarrollo, donde las regulaciones son más extendidas.

La influencia perdurable de Krueger se refleja en que la lógica y estudio de la búsqueda de rentas está bien establecida en el análisis económico y en otras disciplinas como la historia, la sociología o, incluso, la biología. Pero hay que matizar en dos sentidos: primero, la formalización ha transitado a modelos de teoría de juegos en la línea de lo que después desarrollo Tullock; y segundo, en algunos modelos, bajo ciertos supuestos, se concluye que la búsqueda de rentas no necesariamente lleva a pérdidas de bienestar.

En varias ocasiones coloqué a Krueger, junto al Gordon Tullock como una ganadora del Nobel de Economía. Espero que reciba ese reconocimiento.


7. Janet Yellen (1946)

Janet Yellen es la actual presidenta de la Reserva Federal de los Estados Unidos, posición que le ha dado una notoriedad sin precedente para alguna mujer economista fuera de la academia. Pero dentro de la "torre de marfil" Yellen es ampliamente conocida gracias a sus contribuciones sobre la hipótesis de los salarios de eficiencia.

Los salarios de eficiencia son los salarios que las empresas pagan a los trabajadores por arriba del nivel de equilibrio, lo que implica que el mercado no se vacíe y exista desempleo involuntario. Ahora bien, dado que hay trabajadores dispuestos a trabajar por un salario menor, ¿por qué las empresas no los bajan para incrementar sus beneficios? Por lo menos hay cuatro explicaciones: a) reducción de los incentivos de los trabajadores a flojear (to shrink) ya que el costo por perder el trabajo es más alto; b) disminución de la rotación laboral y, por ende, los costos de capacitación; c) aumento de la calidad promedio de los trabajadores; y d) mayor moral entre los trabajadores.

En resumen, la importancia de estos modelos consiste en que ofrecen explicaciones a la observación de que a pesar de haber un exceso de oferta de trabajo las empresas no bajan salarios.

Personalmente la hipótesis de los salarios de eficiencia me resulta convincente como una teoría de desempleo persistente, pero tengo problemas si se usa como una explicación milagrosa de cómo las empresas pueden incrementar sus beneficios aumentando los salarios. Alex Tabarrok ha señalado que esta interpretación de las conclusiones de los modelos de salarios de eficiencia es falsa y que la correcta es que las empresas no bajan salarios puesto que temen que los trabajadores respondan reduciendo su productividad.


8. Susan Athey (1970)

En 2007, Susan Athey se convirtió en la primera mujer ganadora de la Medalla Clark, lo que la vuelve una candidata para ganar algún día el Premio Nobel. Al parecer es una persona sumamente inteligente que ha logrado abordar con éxito el estudio de diversas áreas de la Economía, como subastas, organización industrial, elección bajo incertidumbre, econometría, metodología, etc. Además, sus investigaciones más recientes se enfocan en temas de tanta actualidad como el estudio de Internet y el bitcoin, así como la aplicación de los métodos del big data en el análisis económico. Sin duda su agenda de investigación seguirá vigente por mucho tiempo.

En lo personal, lo que más que conozco de su trabajo es lo relacionado con organización industrial. Por ejemplo, en el paper Collusion and Price Rigidity (2004), Athey junto con Kyle Bagwell y Chris Sanchirico muestran que los precios rígidos pueden ser parte de un esquema colusivo óptimo. Los supuestos del modelo son que los productos son homogéneos, las empresas compiten en precios y que los costos de cada empresa varían entre el tiempo y que constituyen información privada. En cada periodo las empresas coludidas, primero, intercambian mensajes sobre sus costos y, luego, eligen el precio. En este caso, en la caracterización del mecanismo colusivo óptimo hay una tensión entre eficiencia productiva y cantidad de colusión. Por ejemplo, una forma de alcanzar la eficiencia productiva sería que la empresa con el costo menor realice toda la producción (por lo que capturaría toda la demanda) y establezca su precio de monopolio. Aquí el problema es inducir a las empresas a revelar honestamente sus costos puesto que una empresa con costos altos tiene incentivos a reportar costos bajos a fin de capturar parte de la demanda. Para evitar lo anterior, una estrategia que evitaría que una empresa con costos altos establezca precios como si tuviera costos bajos sería una guerra de precios, lo cual es costoso.

Athey y sus coautores encuentran que la manera de favorecer la cooperación es una estrategia en la cual todas las empresas establecen el precio conforme al costo más alto posible. En particular, encuentran que en algunas situaciones (cuando las empresas son los suficientemente pacientes) el incentivo a engañar es tan grande que el mejor esquema colusivo es mantener fijos en el tiempo tanto los precios como las participaciones de mercado (market shares) que además deben ser simétricas, de tal manera que los mensajes entre empresas son irrelevantes. Debe notarse que en este equilibrio la eficiencia productiva se abandona totalmente. Por su parte, en otras situaciones (cuando la empresas son moderadamente pacientes) el esquema de precios está parcialmente en función de los costos, de tal manera que los precios son semi-rígidos, es decir, el precio es normalmente estable pero ocasionalmente experimenta cambios grandes.

Una aplicación útil de estos resultados es que permite distinguir situaciones en las que hay colusión de las que hay competencia.


9. Esther Duflo (1972)

Esther Duflo es una economista reconocible dentro y fuera de la academia. En el plano académico, sus contribuciones se encuentra principalmente en el campo del desarrollo económico, específicamente, en el uso de randomized controlled trials (RCTs) para analizar problemas de políticas públicas en países en vías de desarrollo. El principio básico de los RCTs consiste en diseñar un experimento (social) en el que algunas unidades son aleatoriamente asignadas a un intervención mientras que el resto no la recibe, para comparar los resultados promedio.

En el campo del desarrollo económico, Duflo y diversos coautores han realizado investigaciones en las que mediante RTCs miden el efecto de varias intervenciones públicas en poblaciones objetivo. Por ejemplo, en un paper de Duflo con Abhijit Banerjee, Rukmini Banerji, Rachel Glennerster, and Stuti Khemani, se investigan los efectos de tres programas educativos en pueblos (villages) de la India. El experimento consistió en que un total de 280 pueblos fueron asignados de la siguiente manera:

  • 65 pueblos conformaron un primer grupo de tratamiento, cuyos habitantes participaron en un programa que dio información a los habitantes sobre la gobernanza de las escuelas;
  • 65 pueblos a un segundo grupo de tratamiento, cuyos habitantes participaron en un programa que capacitó a los habitantes a usar una nueva herramienta que de manera sencilla evaluaba la habilidades lectoras y aritméticas de los niños locales;
  • 65 pueblos a un tercer grupo de tratamiento, cuyos habitantes participaron en un programa que organizó a habitantes para llevar a cabo clases remediales a niños que no sabían leer, y 
  • 85 pueblos conformaron un grupo de control.

El estudio concluye que las intervenciones no tienen impacto sobre el grado de participación comunitaria en las escuelas, el esfuerzo de los maestros y el logro escolar de los estudiantes. Sin embargo, los autores también encontraron que la intervención que capacitaba a voluntarios a enseñar a niños a leer tiene un mayor impacto en actividades fuera de las escuelas: voluntarios fueron entrenados para enseñar y los niños que recibieron la enseñanza mejoraron sustancialmente sus habilidades lectoras.

Aunado a su actividad académica, Duflo también se ha distinguido como una divulgadora y una activista. Por ejemplo, ha invertido mucho tiempo y energías en divulgar los resultados de sus investigaciones en artículos de opinión, conferencias y libros. El esfuerzo más importante es el libro Poor Economics (en español, Repensar la pobreza), escrito junto con Abhijit Banerjee. Duflo también fue una de las fundadoras del Jameel Poverty Action Lab (J-PAL) del MIT, cuya función principal es formar una red de especialistas en RCTs para evaluar intervenciones diseñadas para reducir la pobreza.

En la actualidad, los RCTs -cuyos seguidores son conocidos como randomistas- son muy populares . Tanto así que los gobiernos constantemente contratan a consultores para realizar RCTs a fin de evaluar el impacto de sus programas sociales. Además, organismos internacionales como el Banco Mundial asisten y ofrecen financiamiento a los gobiernos para realizar estas evaluaciones.

Sin embargo, los RCTs no están exentos de críticas que incluyen tanto aspectos éticos como técnicos. Me enfoco en una crítica académica: son ejercicios carentes de sustento teórico que se dedican a medir simples efectos estadísticos. Ello implica que los investigadores, al renunciar a probar una teoría, dejan de pensar exhaustiva y sistemáticamente en los mecanismos que explican cambios asociados con una intervención particular. De esta manera, para sus críticos, los RTCs se tratan de ejercicios vacíos que no tienen aplicación más allá del caso del concreto. Por su parte, los randomistas se defienden indicando que ellos mantienen la menta abierta y prefieren dejar que sean los datos los que hablen.

Quizá los RTCs llegaron para quedarse, pero debo admitir que siento alguna simpatía con sus críticos. En mi perspectiva, los RTCs son una herramienta que puede ayuda a obtener información útil sobre la efectividad de los programas, pero con la limitación de que al tratar a las intervenciones como cajas negras pueden no estar generando conocimiento sobre el comportamiento humano. Ello no es solo una preocupación teórica, sino práctica: el entendimiento de estos mecanismos es precisamente lo que mejoran los programas que buscan incrementar el bienestar de la gente.

***

Así concluyo por ahora, pero hay otras economistas cuyos trabajos conozco a un nivel de referencia: Irma Adelman, Ann Schwartz, Nancy Stokey, Christina Romer o Amy Finkelstein.

sábado, 19 de marzo de 2016

Reseña II: "Los grandes economistas" de Phil Thorton


En Los grandeseconomistas, Phil Thornton hace un recorrido por la vida y obra de los 10 economistas que considera los más relevantes de la historia: Adam Smith, David Ricardo, Karl Marx, Alfred Marshall, J. M. Keynes, F. A. Hayek, Milton Friedman, Paul Samuelson, Gary Becker y Daniel Kahneman. El ejercicio no profundiza demasiado, pero hace presentaciones breves y estructuradas. En este sentido, se trata de un texto de divulgación que puede funcionar muy bien para interesar e informar a lectores que no tienen una formación económica, pero que podría dejar decepcionados a algunos economistas o especialista en pensamiento económico.

Una manera más o menos obvia de reseñar Los grandes economistas es cuestionar la selección del autor. Por ejemplo, se podría criticar que se dejaron de lados a economistas con contribuciones importantes o que hay un marcado sesgo geográfico en la selección, para finalizar con una propuesta de lista alterna. Pero creo que para Thorton elegir únicamente a 10 economistas (seguramente por una restricción editorial) debió ser difícil y hasta insatisfactorio.

Pero la forma de reseñar que he elegido, que me lleva a alejarse del concepto tradicional de reseña, es tomar como base dos aspectos del pensamiento económico contemporáneo que están representados por Adam Smith y Alfred Marshall. Por un lado, Adam Smith es considerado el padre de la Economía y formuló una proposición: el intercambio es una actividad mutuamente beneficiosa para las partes. De ella se origina la posición de un número importante de economistas contemporáneos de favorecer el comercio o la división del trabajo. Por otro lado, Alfred Marshall fue la figura clave en la síntesis que dio lugar a la forma hegemónica de hacer Economía, basada en utilizar herramientas matemáticas para llegar a conclusiones: la (micro)economía neoclásica. Así, la gran contribución de Marshall fue dotar a los economistas de las bases para tener un marco teórico coherente.

Con lo anterior no quiero decir que: a) todos los economistas favorecen el intercambio y/o se identifican como neoclásicos, b) todos los que favorecen el intercambio son neoclásicos, o c) todos los neoclásicos favorecen el intercambio; sino que estos dos aspectos de la Economía son relevantes y han moldeado el pensamiento económico contemporáneo.

De esta manera, de acuerdo a esta propuesta clasificaría a los economistas de Thornton de la siguiente manera:

Economista
El intercambio es beneficioso para las partes
Modelos matemáticos (neoclásicos)
Adam Smith
Sí
No aplica
David Ricardo
Sí
No aplica
Karl Marx
No
No aplica
Alfred Marshall
Sí
Sí
J. M. Keynes
Parcialmente sí
Parcialmente sí
F. A. Hayek
Sí
No
Milton Friedman
Sí
Sí
Paul Samuelson
Parcialmente sí
Sí
Gary Becker
Sí
Sí
Daniel Kahneman
Parcialmente sí
No

En primer lugar, Smith, Ricardo y Marx fueron previos a Marshall, por lo que no conocieron la economía neoclásica y, por supuesto, no fueron capaces de elegir utilizarla o no. En cuanto a los economistas posteriores a Marshall, Friedman, Becker y -en menor medida- Samuelson se ajustan a la fórmula Smith/Marshall. En cuanto a los otros elegidos, que a mi juicio no están tan cercanos, es interesante hacer algunos comentarios.

En cuanto a Keynes, el economista más influyente del siglo pasado, lo que me lleva a considerar que se alejaba parcialmente de la proposición de Smith son sus vaivenes entre libre comercio y proteccionismo, además de una consideración particular de que intercambiar no siempre era beneficioso, pues en ciertas circunstancias podría ser mejor destinar los recursos a ahorrar en lugar de consumir. Por otro lado, los modelos matemáticos que llegó a usar estaban enfocados a los agregados económicos, por lo que  no tuvieron un diseño neoclásico. Serían economistas posteriores los que darían lugar a la síntesis neoclásica/neokeynesiana, que es (parte de) la corriente principal en la Economía contemporánea.

Hayek se consideró un continuador de la tradición clásica de Smith y fue profundamente escéptico del uso de modelos matemáticos, pues consideraba que eran herramientas limitadas para entender toda la complejidad de los fenómenos económicos. Mayoritariamente, a Hayek se le considera un exponente crucial de la escuela austriaca de Economía, que tiene profundas diferencias metodológicas -y también de conclusiones- con la microeconomía neoclásica. Ello no implica que no tenga influencia en algunos economistas actuales, pero creo que domina la divergencia en el método.

Kahneman como figura de la Economía del comportamiento (behavioral economics), al no considerar al ser humano perfectamente racional, renuncia a modelar agentes económicos maximizadores y, por ende, cuestiona el núcleo de la microeconomía neoclásica. Además, en mi opinión el énfasis en la existencia de sesgos cognitivos que afectan la toma de decisiones, facilita la conclusión de que el intercambio lleva a resultados que no son beneficiosos para las partes, lo que implica un alejamiento parcial con la proposición de Smith.

En conclusión, la selección de Thornom es poco controvertible si se considera que mantiene continuidad con los dos aspectos que se propusieron sobre el pensamiento económico contemporáneo. Para finalizar, las implicaciones de la influencia de Kahneman -el único exponente vivo elegido por Thorton- me parecen sumamente interesantes. ¿Su visión crítica, en caso de ser cada vez más influyente, derivará en abandonar la microeconomía neoclásica? Me parece que la Economía del comportamiento no es tanto una amenaza de sustitución como una posibilidad de integración. Finalmente, ello, como lo mencioné en un post pasado sobre Douglass North, no es la primera vez que ocurriría.

martes, 8 de marzo de 2016

Mujeres economistas y su influencia I

La Economía, como otras disciplinas de las ciencias sociales y naturales, es ampliamente dominada por hombres. En lo personal se refleja en que la mayoría de economistas de los que he recibido influencia son varones. Sin embargo, a lo largo de mi formación y de mi práctica me he encontrado con el trabajo de mujeres economistas. A continuación una lista de algunas de ellas.


1. Beatrice Webb (1953-1948)

En realidad, no tuve mucho conocimiento de Webb hasta que leí el libro La gran búsqueda de Sylvia Nasar (aquí mi reseña). No recuerdo referencias de ella en mis cursos de pensamiento económico. Siendo sincero, no creo que tenga una importante influencia entre los economistas actuales, más allá que una elección hecha por Nasar para su libro. Pero lo anterior no quiere decir no haya tenido relevancia en su época o que algunas sobre sus aportaciones puedan ser genuinamente recuperadas por los economistas.

Si bien realizó algunos estudios empíricos sobre pobreza y condiciones laborales, sus mayores esfuerzos los empleó en influir en el debate político de su época. Mujer de preferencias socialistas, propuso importantes reformas relacionadas con la implementación del estado de bienestar en Reino Unido (su documento más famoso es el Minority Report). Además, como integrante de la Sociedad Fabiana se vio involucrada en la fundación de la London School of Economics, institución clave en la formación de economistas en su país.


2. Rosa Luxemburg (1870-1919)

Como una pensadora marxista, recibí varias referencias de Luxemburgo cuando fui estudiante de licenciatura. Aunque tuve algunos acercamientos a esa línea de pensamiento (¿quién no lo ha tenido?), debo admitir que en la actualidad no tengo mayor influencia de ella u otros economistas marxistas.

Pero ese es mi caso. Sin duda, tanto su pensamiento como su activismo ha influido a otras personas. Y no cabe duda que Rosa Luxemburgo estuvo dispuesta a poner aspectos de su obra intelectual en práctica, hasta su trágica muerte.

Sobre su obra, una diferencia que recuerdo de Luxemburgo con otros teóricos marxistas es que consideraba que el capitalismo necesitaba de otros sistemas económicos para sobrevivir, por ejemplo, del colonialismo. Así, a pesar de que pensaba de que el capitalismo tenía dentro de sí la semilla de su propia destrucción, podría arreglárselas para sobrevivir ya que mediante el imperialismo podría apoderarse de economías no capitalistas o primitivas.


3. Joan Robinson (1903-1983)

Creo que la primera economista que fue una especie de superestrella de la profesión fue Joan Robinson. La atención que recibió su trabajo y su actitud polemista contribuyeron para ello. Probablemente no estoy exagerando al decir que todavía hoy en día sigue siendo la mujer economista más famosa de la historia.

No soy un experto en Joan Robinson, pero dividiría su trabajo en dos vertientes. La primera, microeconómica, se trató de desarrollar una teoría de la competencia imperfecta. La segunda, digamos que macroeconómica, versó sobre teoría de crecimiento económico y acumulación de capital.

En Teoría de la competencia imperfecta (1933), Robinson, utilizando el análisis neoclásico de la época, se propuso atacar la predilección por el modelo de competencia perfecta señalando que era mucho más común encontrar en la realidad situaciones de monopolio. A mi entender (espero que alguien me lo pueda aclarar), a ella le debemos la representación básica del modelo de monopolio presente en los libros de texto de microeconomía, con contribuciones como las formalización de la condición de optimización de ingresos marginales iguales a costos marginales y en comparar esquemáticamente los resultados de competencia perfecta y monopolio. En este sentido, sus contribuciones son duraderas.

Sin embargo, la autora más adelante indicaría que sus aportaciones iniciales fueron "erradas", pues se trataba de análisis estático. Lo que interpreto es que se refería a que el análisis neoclásico era estático y que perspectivas dinámicas, más cercanas al marxismo, eran más promisorias.


4. Elionor Ostrom (1933-2012)

Conocí el trabajo de Elinor Ostrom cuando había concluido la maestría y me involucré en algunos temas de Economía Ambiental. Me acerque a su trabajo mediante El gobierno de los bienes comunes. La evolución de las instituciones de acción colectiva. Recuerdo que conforme avanzaba en la lectura pasaba de una actitud de "ésto lo han dicho mejor y probado formalmente teóricos de juegos" a considerar que había en el fondo algo original.

Como escribí en un post anterior, un mensaje importante de su obra es que pueden haber otras formas de organización más allá de lo que los economistas consideramos que es el "mercado" o el "Estado". De su trabajo interpreto dos preocupaciones: a) el "mercado" puede comprender formas de organización o de realizar transacciones que normalmente no pensamos como propias de él, pero que sí lo son; y b) los mecanismos centralizados en ocasiones impiden pensar en formas posibles de organización.

Ostrom, la única mujer ganadora del Premio Nobel de Economía, fue polítóloga. Al parecer fue disuadida de estudiar un doctorado en Economía.


5. Marilda O. Sotomayor (1944) y Gabrielle Demange (?)

Hace algunos años, al final de la maestría, me tomé muy en serio estudiar sobre los mercados de emparejamiento o asignación bilateral (two-sided matching markets). Leí con la mayor disciplina de la que era capaz el libro Two-Sided Matching: A Study in Game Theoretic Modeling and Analysis (Alvin Roth y Sotomayor, 1990), así como los papers MS Machiavelli and the Stable Matching Problem (David Gale y Sotomayor, 1985), Some Remarks on the Stable Matching Problem (Gale y Sotomayor, 1985), The Strategy Structure of Two Sided Matching Markets (Demange y Gale, 1985), A Further Note on the Stable Matching Problem (Demange, Gale y Sotomayor, 1987), The College Admission Problem Revisited (Roth y Sotomayor, 1989), entre otros.

En retrospectiva, y amén de hacer una reflexión más profunda algún día, ¿qué aprendí de los mercados de emparejamiento bilateral?

Primero, implicó para mí una nueva forma de ver los mercados, En particular, me ayudó a comprender la variedad de maneras en que funcionan los distintos mercados, así como las reglas o incentivos que hacen que algunos trabajen y otros no. Al aproximarme al estudio de los mercados como si fueran mecanismos (en sentido casi literal) fui consciente de que todos son diferentes. Corolario: refiné mi conclusión de que la planificación central funciona bajo supuestos muy fuertes y que los mercados requieren reglas para hacer bien su trabajo.

Segundo, empecé a ver mercados donde antes no percibía que había o podía haber. Ejemplos de ellos son las asignación de estudiantes a escuelas y universidades, o de médicos residentes a hospitales o, incluso, el tabú de un mercado de trasplantes de órganos. Corolario: entendí que hay razones institucionales o de preferencias (repugnancia) que hacen que no se formen mercados como los conocemos tradicionalmente, pero que ello no impide que su lógica pueda funcionar de alguna manera.

Tercero, una consecuencia del estudio de esta rama es que necesariamente adquieres una visión práctica de la profesión del economistas. Se trata de esta idea, no sé si arrogante, de que el economista puede ir casi, casi con una caja de herramientas a tratar de solucionar un problema mediante el diseño de un mercado. Corolario: viví en carne propia que no siempre nos hacen caso... y no está mal. Finalmente hay otras lógicas y formas de ver los problemas.

Sotomayor es matemática de formación y creo que Demange tiene el doctorado en Economía.

***
Continuará

domingo, 5 de julio de 2015

Cita XVI: Herbert Simon sobre el mundo real


Hebert Simon (1916-2001), premio Nobel de Economía 1978, escribió:
The world you perceive is drastically simplified model of the real world.
La referencia es Administrative Behavior: a Study of Decision-Making Processes in Administrative Organization (1947). Simon consideraba que la capacidad humana para resolver problemas complejos era limitada, lo que lleva a que se tomen decisiones con un conocimiento incompletos de las alternativas y consecuencias. En su visión, las personas u organizaciones no maximizan, sino que toman decisiones satisfactorias.

domingo, 24 de mayo de 2015

John Nash (1928-2015)


El sábado 23 de mayo de 2015 fallecieron en un accidente automovilístico John Nash, premio Nobel de Economía de 1994, y su esposa Alicia.

Nash, matemático de formación y ocupación, tendrá una influencia duradera en la teoría económica. Un buen paper sobre sus contribuciones es Nash Equilibrium and the History of Economic Theory de Roger Myerson, quien obtuvo el Nobel de Economía en 2007. Myerson no escatima en señalar la relevancia de las aportaciones de Nash:

Nash's theory of noncooperative games should now be recognized as one of the outstanding intellectual advances of the twentieth century. The formulation of Nash equilibrium has had a fundamental and pervasive impact in economics and the social sciences which is comparable to that of the discovery of the DNA double helix in the biological sciences.

Lo interesante del texto es que analiza el desarrollo de la teoría de juegos no-cooperativos dentro de su contexto histórico. Así, se repasa el trabajo de los precursores de Nash (Antoine Augustin Cournot, Emile Borel y John von Neumann), sus propias contribuciones y las de los que le siguieron en su línea de investigación. La última versión del paper es de 1999, pero es de esperarse que en los próximos días aparezcan una gran cantidad de textos que ayudarán a tener una visión de los desarrollos más recientes y por dónde podemos esperar las próximas innovaciones.

Para el gran público, John Nash es identificado por su historia de hundimiento y recuperación de la esquizofrenia. Su vida fue narrada, primero, en la biografía A Beautiful Mind (Una mente brillante) escrita Sylvia Nassar y, después, en la película del mismo título dirigida por Ron Howard. Vale la pena leer el artículo que Nassar publicó en el New York Times semanas después del anuncio de que Nash recibiría el Premio Nobel y que antecedió al libro.

Y aquí el obituario del New York Times.

Descanse en paz.

martes, 22 de julio de 2014

Cinco cosas que ellos no te dicen sobre la Economía


Según Ha-Joon Chang –lo recuerdo como un referente para algunos economistas y aspirantes a economista en mi época de licenciatura– hay cinco cosas que ellos no te dicen sobre la Economía:

1. 95% de la Economía es sentido común
2. La Economía no es una ciencia
3. La Economía es política
4. Nunca confíes en un economista
5. La Economía es muy importante para ser dejada a los expertos

En este link se desarrolla cada punto (en inglés).

Estoy de acuerdo con el punto 4 si significa que un experto en particular puede tener incentivos para hacer recomendaciones sesgadas. También con el 5 si la idea es que tener ciudadanos más informados y educados aumenta las probabilidades de tomar mejores decisiones públicas. Por “mejores” decisiones entiendo aquéllas basadas en evidencias, menos enfocadas en preferencias, etc.

Estoy en desacuerdo, o más en desacuerdo que de acuerdo, con el punto 1. Coincido en que hay análisis económico muy intuitivo y relativamente asequible, pero 95% es arbitrario. Como escribí arriba, es positivo tener ciudadanos más informados y desconfiar de los autodenominados expertos, pero también es cierto que es costoso debatir con individuos sin un mínimo de conocimiento. Me parece que con otra redacción podría funcionar como invitación a informarse.

¿Estoy mal si estoy en desacuerdo con el punto 2 y de acuerdo con el 3? Por un lado, pienso que la incorporación del método científico al estudio de la economía ha permitido acumular conocimiento relevante. Por el otro, no me opongo a aproximaciones “filosóficas” o “narrativas” que pueden tener alguna carga política o moral, pues son formas de analizar la economía y concebir ideas potencialmente relevantes. Además, es cierto que las preferencias, pasiones e intereses pueden interferir en la forma en que los economistas hacen su trabajo, pero la Economía no es la única disciplina en la que el conocimiento objetivo se ha visto amenazado. Y bueno, en lo personal puedo vivir con imperfecciones en la ciencia y en la política ya sea que estén separadas, juntas o revueltas.

domingo, 18 de mayo de 2014

Reseña I: “La gran búsqueda” de Sylvia Nasar


Mi primera impresión al leer La gran búsqueda. La historia de los genioseconómicos que cambiaron el mundo de Sylvia Nasar –autora de Una mente brillante, la biografía de John Nash- fue que estaba ante un texto similar a otras obras de divulgación como el clásico Cazadores de microbios de Paul de Kruif o los libros sobre la historiade México de Enrique Krauze. Es decir, al estilo de dichos autores en sus ámbitos, Nasar hace una crónica del pensamiento económico a través de las biografías de las personas que lo construyeron y transformaron, sin dudar en establecer vínculos entre sus vidas privadas y sus proyectos intelectuales.

Para enganchar a un público amplio, la estrategia de trazar gestas militares o científicas a partir de retratos biográficos parece efectiva: como los biólogos de de Kruif o los próceres de Krauze, los economistas retratados por Nasar no son distantes nombres en libros de textos o estatuas de bronce, sino seres humanos –eso sí, excepcionales– empeñados en la gran búsqueda de ideas útiles que impulsen a la Humanidad a la libertad y la prosperidad.

Marx, Engels, Webb, Marshall, Fischer, Keynes, Robinson, Schumpeter, Hayek, Samuelson, Friedman, Sen y otros aparecen con mayor o menor prominencia en el texto. La autora hace un recorrido a través de los encuentros y desencuentros entre escuelas de pensamiento económico y, necesariamente, entre liberalismo y socialismo, para llegar a la conclusión de que el mejor arreglo es uno que incluya libre mercado, Estado de Bienestar y políticas macroeconómicas keynesianas. La premisa/apuesta/conclusión de Nasar es segura y útil. Es segura porque, efectivamente, la mayoría de economistas coincidiría en una combinación de lo anterior. Es útil porque permite delimitar el alcance del libro y construir una línea argumental. Si bien esta decisión útil tiene sus claras ventajas, considero necesario hacer algunas anotaciones.

En primer lugar, Nasar tiende a sobreestimar contribuciones para fortalecer su narrativa. Por ejemplo, puesto que la autora sugiere que el Estado de Bienestar es uno de los grandes legados de los economistas a la Humanidad, el guion requiere de una personalidad que lo haya desarrollado teóricamente y promovido. La figura elegida es Beatrice Webb. Esta elección es problemática si se toma en cuenta que la señora Webb difícilmente ha sido una figura influyente en la disciplina ya que no generó un cuerpo de ideas que haya cohesionado o integrado a un grupo aunque sea minoritario de economistas en una escuela de pensamiento, como sí lo hicieron Joan Robinson o Friedrich Hayek. Además, se afirma que los trabajos de Webb y colaboradores, especialmente el Minority Report publicado en 1909, contribuyeron decididamente en el establecimiento del Estado de Bienestar en Reino Unido y el resto de Europa. Se puede argumentar que lo anterior es un anacronismo, puesto que el inicio del Estado de Bienestar europeo se puede datar a finales del Siglo XIX en la Alemania gobernada por Otto von Bismarck, mientras que en el Reino Unido las reformas en este sentido se debieron al Reporte Beveridge de 1942. En todo caso, la autora debió reconocer que su objetivo era rehabilitar o recuperar la figura de Beatrice Webb.

En segundo lugar, Nasar tiende a subestimar disensos. Milton Friedman tiene asignado un papel secundario o de reparto en la historia, lo que podría justificarse en la necesidad de acotar el volumen del texto. Finalmente, la autora ya relató el enfrentamiento intelectual entre Keynes y Hayek. Sin embargo, el problema es que parece que el retrato incompleto de Friedman está más al servicio de una narrativa del consenso que de señalar con claridad la evolución de las ideas del personaje a lo largo de su vida. Es cierto que una etapa de la carrera de Friedman fue muy influenciada por Keynes, pero pareciera que a la autora le resulta incómodo profundizar en las ideas posteriores de Friedman más críticas sobre el uso de la política fiscal para manejar la demanda agregada y, en general, la efectividad de las acciones gubernamentales.

En conclusión, Sylvia Nasar ha escrito un libro de relativa fácil lectura para los no economistas cuyas referencias literarias, históricas y biográficas lo amenizan. En lo personal, le agradezco el optimismo que muestra con el futuro de la Economía y la capacidad de los economistas para contribuir al progreso humano, pero me queda la sensación de que el tono decididamente militantes que adoptó le llevó a olvidar que en la ciencia no hay victorias completas. Creo que eso es algo que los economistas deberíamos tener siempre presente.